18 Dic 2017

Revisando mis redes sociales me “saltó” un artículo de VOGUE titulado: Cómo ir perfecta y (con estilo) a la oficina. Me llamó la atención la palabra “perfecta” y lo leí. Mientras avanzaba en la lectura pensaba en las creencias limitantes y cómo a muchas de nosotras nos han programado a lo largo de la vida.

No, este artículo no es sobre moda… ¡lo siento! Es sobre liderazgo.

Decía la experta: “Eso que dicen de que ‘el estilo es la manera en la que dices quién eres, sin tener que decir nada’ es tu nueva meta para esta temporada. Y ten por seguro que el tuyo va a gritar: ¡Soy profesional, buena en lo que hago y, sí, visto mejor que tú!”

Y luego dice: “…para que tu compañera de oficina (esa que siempre te mira de arriba abajo en el ascensor cuando te da los buenos días) no se crea…”

Una colección de consejos de alguien que obviamente no ha pisado una oficina en su vida.

Una líder, se conoce. Se viste para sentirse bien por ella, con ella y no para las demás. Se ama lo suficiente como para no torturarse con zapatos incómodos, ni tener problemas financieros por topar la tarjeta de crédito para comprarse “esa bolsa que siempre soñaste”. Una líder es responsable.

Una líder sabe cómo debe vestirse para cada ocasión, porque su mejor “complemento” lo lleva siempre consigo: SU ACTITUD.

Ella sabe que debe motivar a otros, que debe ser referente para los demás, porque por eso está en su posición de liderazgo, para inspirar y motivar a su equipo a superarse, por eso sabe que debe lucir por fuera como es ella por dentro. Bella, inspiradora y motivadora.

Hasta los 70´s ser bella y ser líder era una incongruencia. En las empresas, las mujeres no pueden ser líderes, son demasiados bellas, distraen a la gente, son demasiado dulces no pueden ser severas, son demasiados complacientes no pueden orientar a la organización; esto lo tomé de algunas lecturas de la época. Es así, que para ser líder adoptaron características masculinas,  se mimetizaron con los hombres y se vistieron pareciéndose a ellos, con trajes sastre completos.

 

Hoy en día, superadas muchas barreras al liderazgo femenino, la moda debería de reflejar lo mismo y de hecho lo veo en jóvenes ejecutivas que ya no visten con traje completo, que se atreven a ponerse estampados de colores y a usar zapatos sin tacón.

 

Consejos que con la fuerza de mis años puedo darles, inviertan en sí mismas de manera integral, bella por dentro y por fuera. Hacer ejercicio, cuidar su aspecto físico y vestirse bien, pero también cuidar su espíritu y su mente.

 

  • Promover actitudes sanas en el trabajo
  • Evitar ser competitiva en todo
  • En vez de vestirse para las demás, vístete para ti misma

 

Una líder tiene su autoestima alta, no le afecta que esa compañera la mire de arriba abajo, acepta su cuerpo, y acepta que no es perfecta; pero hace todo lo que puede por verse bien y por sentirse bien con ella misma, para ella misma.

Así que voy a re frasear a VOGUE: “…el estilo es la manera en la que dices quién eres sin, tener que decir nada’ es tu nueva meta para esta temporada. Y ten por seguro que el tuyo va a gritar: ¡Soy profesional, buena en lo que hago y, feliz y completa!”