08 Nov 2017

Reinterpretación  del cuento de Hans Christian Andersen

Llegamos a marzo, ¡mes de la mujer! De verdad que siempre nos atacan con algo, para mí el 8 de marzo, era en el calendario, MI día, fue el día que recorrí Antigua Guatemala con mi querido Alejandro … hace más de 21 años, también un 8 de marzo, admiramos un atardecer desde la pirámide La Danta, en el grandioso sitio arqueológico El Mirador, con el Príncipe Alberto de Mónaco ¡ups! ya me desvié; en fin, 8 de marzo, el día ahora de todas….con entusiasmo me proponía a escribir sobre el rol en la sociedad de la mujer, y cómo he experimentado a lo largo de mi carrera varias situaciones laborales a las que nos enfrentamos las mujeres. De repente, así como es la vida, suceden acontecimientos que me dejaron sin palabras, sin ganas de escribir, sin inspiración.

Y  así de la nada, me recordé del cuento del Patito Feo.

Ese Patito grandote, negrito y rechazado por los otros patos, lo he visto muchas veces reflejado en seres humanos espectaculares, pero como no hacen cuac cuac, como no son amarillos y como no son patos, son rechazados.

He visto compañeras de trabajo humilladas, alumnas rechazadas, niñitas ignoradas, grandes mujeres profesionales menospreciadas por ser “diferentes” — diferentes físicamente, diferentes en personalidad, diferentes culturalmente, en habilidades y forma de pensar, claro, diferentes en relación a los demás “patos amarillos que hacen cuac cuac”, que son los que más abundan en el estanque.

A lo largo de mi carrera, he tenido que trabajar más con hombres; espectaculares jefes que me han enseñado a ser lo que soy hoy, y por lo que doy gracias todos los días. Sin embargo, también he tenido maestras en mi vida, que me han enseñado lecciones de vida muy positivas. Éstas desgraciadamente sólo han sido dos, pero hay otras de las que también he aprendido lo obscuro que podemos ser los humanos cuando sentimientos nefastos se apoderan de nosotros. A ellas mis maestras, mis gurús del mal, les debo mucho, pues me enseñan lo que yo nunca quiero llegar a ser.

Estas patas malosas, no soportan a quién es diferente a ellas, y eso es simplemente porque le temen. Como consecuencia de ese temor, surgen sentimientos alimentados por ese pensamiento prejuiciado,  que juzga sin conocer, sin tomarse  el tiempo de aceptar a las Patitas “Feas”, que son simplemente diferentes.

Pero ¡oh sorpresa! De repente resulta, que la Pata que puso ese huevo era un CISNE, esa Patita Fea es un CISNE, sí un bello cisne que muestra sus habilidades y belleza; ese cisne que ha vivido intentando hacer cuac cuac para pertenecer a un grupo de patos temerosos, pero cuando ese cisne se da cuenta, que vale por lo que es, se desliza impetuoso en el estanque, y simplemente busca a otros cisnes con los que compartir y ser feliz. No se va odiando a los patos, ¡no! Al contrario, se aleja agradecido y feliz. Así termina el cuento, y hasta acá mi analogía.

El principio del rechazo es MIEDO, y esa emoción, si la dejamos fluir, puede convertirse, gracias a nuestros propios pensamientos en sentimientos mezquinos que llevan a actuar de manera envidiosa, que anulan el amor al prójimo, que promueven la maledicencia, pero sobre todo que corrompen el alma.

Una Emoción, lleva a un Pensamiento, el Pensamiento al Sentimiento y el Sentimiento a la Acción, por eso si una emoción aflora y nos lleva a acciones perjudiciales, ¡cambie el pensamiento! y la emoción se aplacará. Trabaje en la emoción, para que no surjan pensamientos destructivos.

A las patas les digo: ustedes tienen lo suyo, no teman, ocúpense y hagan su parte y verán cómo el amor y la comprensión brotan. Y a las cisnes, no cambien, son bellos por dentro y por fuera, no permitan que nadie les diga lo contrario.

En este mundo emplumado, hay patos, cisnes, gallinas, pavos reales, palomas, colibríes, ABRACEN la diversidad, ACEPTEN sin juzgar y TRABAJEN juntos, amando lo que cada uno es y haciendo de su espacio el mejor lugar para vivir.